Me desperté tumbado sobre una cama desconocida pero con las sábanas empapadas como venía siendo usual. Me desperté con la boca seca, el estómago revuelto y vacío y con mi característico dolor de cabeza. Aparté su brazo muerto de mi pecho y que fui a cagar. El baño era de lo mejor, había elegido bien, y las toallas, con las iniciales de hotel bordadas en dorado, eran...
Ir a anotación original