domingo, 20 de septiembre de 2015

Servicio de habitaciones

Me desperté tumbado sobre una cama desconocida pero con las sábanas empapadas como venía siendo usual. Me desperté con la boca seca, el estómago revuelto y vacío y con mi característico dolor de cabeza. Aparté su brazo muerto de mi pecho y que fui a cagar. El baño era de lo mejor, había elegido bien, y las toallas, con las iniciales de hotel bordadas en dorado, eran...

Ir a anotación original